miércoles, 14 de octubre de 2009

Historia

Retos en la historia
Tras momentos muy difíciles en una sublime vida.

Foto: Jenifer Rojas
Don Edgar Carrillo de 55 años
Ex miembro de Ejército de Guatemala.

Conforme los años cada vez las personas nos volvemos maduras en el sentido que poseemos mas que un sexto sentido, ya que la vida nos demuestra a saber sobrevivir en los tiempos de dificultad económica y eso lo notamos entre los guatemaltecos, un ejemplo de estas muestras tras dificultades en la sociedad es Don Edgar Salvador Carrillo Méndez, que con una profesión muy diferente a otros se desenvuelve muy cómodamente.
Después de obtener cinco hijos y una esposa muy trabajadora, han logrado salir adelante ya que su historia es incomoda con el rechazo de su misma familia y no mantener una estabilidad económica, fue superado por el vicio del tabaco. Según nos comenta el rechazo de su familia se debía porque el había logrado superarse en el sentido académico y que su mamá doña Elena Mendéz lo había sacado adelante. Por el largo de veintitrés años logro desempeñarse en el Ejercito de Guatemala, inicio con el cargo de camarógrafo pero por medio de sus avances académicos y destacada labor pudo escalar hasta ser el jefe de programación de un canal de dicha institución, con el cual también pudo llegar a ser Sargento Mayor destacándose ser el comandante del grupo del antiguo Canal 5 “Cultural y Educativo”.



Foto: Jenifer Rojas
Salvador Carrillo en la cabeza del escuadrón militar del Canal 5 “Cultural y Educativo” Año 2,004

Nos relata un suceso por el rango que poseía y en el tiempo en que se vivía por la guerra entre el Ejercito y grupos armados rebeldes, que querían poseer el poder de el país, describe que su mejor amigo, su primogénito varón y el realizaban un viaje al sur del país, concretamente en el departamento de Escuintla, en donde llegaron a la granja Penal de Pavón a realizar un documental y al momento de salir ellos se encontraron con un grupo de guerrilleros fuertemente armados y bajos las circunstancias les pidieron que se bajaran del vehículo siendo estas personas demasiado agresivas los bajaron y Don Edgar poseía una identificación militar que era conocida por la sociedad, entonces este se quito la identificación del cuello y la guardo debajo de los sillones del automotor mientras los rebeldes registraban dicho vehículo y los que viajaban en este los mantenían encañonados (apuntados en la cabeza con armas), y dándole gracias a Dios que no habían encontrado nada sospechoso que fuera causante de insulto para ellos, los dejaron libres pero a pesar de ello destruyeron su trabajo.

Ahora Don Edgar y su esposa mantienen un negocio estable en el lugar de su residencia ubicada en la zona 10 capitalina y todos esos recuerdos grotescos de su vida quedaron atrás y además de ellos mantiene un equipo de futbol y que los domingos se mantienen juntos con sus dos hijos y que ya han olvidado ese repudio con todas las personas.

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